¿Quién dice que la playa es para el verano? ... De eso nada, una escapadita de tres días por la
en pleno mes de Febrero sienta de maravilla… y si es un regalo-sorpresa… pues para qué más ;-)
La primera parada antes de llegar a
Empuriabrava (destino final) fue el pueblo de
Peralada. Un lugar pequeñito en el que únicamente destacaría el Castillo; castillo que no visitaríamos hasta la noche…
Llegamos a
Cadaqués a la hora ideal para tomar unas tapas en pleno paseo marítimo.
Bajo mi humilde opinión, uno de los pueblos más bonitos que he visto… desde el mar, hasta el mismo centro paseando por sus acogedoras callejuelas... Totalmente recomendable visitarlo!!!

Aprovechando la proximidad, nos acercamos a
Port Lligat para ver y admirar la Casa Dalí.
Se agradecía los resquicios de sol que todavía quedaban antes del atardecer mientras paseábamos por la orilla esquivando las barcas allí amarradas.
Y con la ayuda de Sylver subimos 672 metros de altura hasta alcanzar el
Cap de Creus.
Se trata del punto más oriental de la península Ibérica, sujeto a la acción del oleaje, provocado fundamentalmente por el viento de la tramontana.

Después de estos altos en el camino, llegamos al
hotel en Empuriabrava y tras un merecido descanso nos dimos un homenaje cenando en este
asador, espectacular por dentro y por fuera.
Con el estómago lleno partimos directos al Casino del Castillo de Peralada.
Más que por jugar y ver a los jugadores (observándolos, nos dimos cuenta que nuestro grado de cordura es bastante decente…) por contemplar el Castillo:

Se podría decir que la sorpresa de la mañana siguiente fue una sorpresa de gran altura… Ni más ni menos que un bonito paseo por las nubes en avioneta, sin perder detalle de las bahías que surgían a nuestro paso...

Y aunque ya habíamos estado unos días en
Roses este verano, no acabamos la escapada sin volver a visitar este pueblo, en el que, a pesar de estar de carnavales y celebrarlos considerablemente, encontramos algún momento de tranquilidad como el que se refleja en la foto de abajo:

Fue un viaje en el que visitamos bastantes lugares de la Costa Brava pero en el que también hubo tiempo para relajarse, regresando a la ciudad totalmente renovada y desconectada del mundo… Lástima que no hiciera buen tiempo para bañarse en el mar… habrá que volver en verano pues ;-)