sábado, mayo 26, 2007

Buen Regaliiiiiiinnnggg !!!

Si hay algo que nos gusta y no se puede negar es viajar: ver nuevos sitios, conocer gente, diferentes culturas, etc ... y las Navidades pasadas, sus majestades los RR.MM. de Escipión acertaron de pleno: Un viaje con destino libre a elegir :)

Nos costó un poco, y no por ganas, pero por fin este mes de abril hicimos uso del regalo y fuimos a conocer Venecia.

A pesar de haber oído y leído acerca de esta ciudad, nada es comparable a estar allí, a sentirla directamente, es por ello que nuestra primera toma de contacto con los canales venecianos no será fácil de olvidar.



Tras la llegada al hotel junto al Ca d’Oro, nos adentramos en pleno casco antiguo veneciano, una ciudad silenciosa donde las haya al ponerse el sol, de hecho, salvo los sitios más turísticos, el resto parecía estar vacío … sin gente.

Y sin tener que alejarse mucho cruzamos los puentes Rialto y Scalzi.

Ya a la luz del día, volvimos a contemplar el Canal Grande y callejeamos por la zona de San Marcos.

Recomendable utilizar el vaporetto… sobretodo si no tienes mucho tiempo y quieres ver mil cosas :p

Antes de ver la propia plaza de San Marcos, dimos un paseo por los Jardines Reales, pequeños, pero muy acogedores.

En la plaza, por supuesto, la Basílica de San Marcos, impresionante como era de esperar, tanto el exterior como el interior, el Palacio Ducal y la escena de las cientos de palomas en la plaza, absolutamente cierta … Para gustos los colores ;-)

Para tener una visión aérea de la ciudad, nos aconsejaron subir al campanile de la isla San Giorgo, y realmente mereció la pena.

Se encuentra dentro de la iglesia de San Giorgio Maggiore, y tanto las vistas desde las alturas como la sensación de paz son indescriptibles.



Fue después de esta tranquilidad cuando optamos por seguir evitando un poco más el efecto de aglomeración turística, y para ello nada mejor que pasear y pasear guiados por los canales de Venecia.

La zona de Dorsoduro tenía un encanto especial, muy entrañable y con pequeños puentes en los que apetecía quedarse un buen rato.



Y de vez en cuando, volvíamos al vaporetto para cruzar el Gran Canal y poder así contemplar edificios e iglesias con exuberante arquitectura y belleza, como es el caso de La Salute.

No estaba de más hacer alguna paradita para probar los famosos helados venecianos, en el Causín del Campo de Santa Margarita acertamos de pleno :)

Al caer la tarde, más paseos… esta vez, zonas de Canaregio y Santa Croce, nuevamente nos acompañó una gozada de tiempo :p



Decidimos reservar un día para visitar la isla de Murano, y allí, a parte de la exposición de bonitas figuras de cristal, presenciamos una demostración de cómo hacían esos caballitos en dos minutos… boquiabiertos nos quedábamos!

Y todavía nos quedaban muchos rincones de Venecia por conocer: La Fenice, el Mercado de San Marcos, zona de San Polo (destacando la iglesia María Gloriosa del Frari y la Escuela San Rocco), etc … A cada paso veías cosas distintas y atrayentes … y puentes, más puentes que permitían cruzar los canales, unos más pequeños, otros más clásicos y algunos con historias estremecedoras, como el Puente de los Suspiros, por el que pasaban los presos antes de ser encerrados en los calabozos del Palacio Ducal.



Pero si realmente existe un modo de no perder detalle de la recóndita Venecia, es con un paseo en góndola. Nosotros disfrutamos la excursión al máximo, sin duda, uno de nuestros recuerdos más bonitos y que será muy difícil olvidar.

En mi opinión, la mejor forma de terminar nuestra estancia en Venecia ... Una ciudad con un gran encanto, con palacios a cada paso, rodeada de agua y puentes que te dejan embelesado ... en una frase: It's just beautiful !